La Comunidad de Labradores y Ganaderos de Almendralejo pide que las liquidaciones de uva reflejen las últimas ventas de vino

En nota de prensa, la asociación Comunidad de Labradores y Ganaderos de Almendralejo espera y desea que las liquidaciones de uva reflejen las últimas ventas de vinos que se han formalizado en la comarca de Tierra de Barros. “Si estas liquidaciones, desde nuestro punto de vista, recogieran la evolución positiva de las transacciones de vino, recibirían nuestro reconocimiento público sin cortapisas”.

“Lo venimos denunciando desde el 20 de agosto, cuando la Lonja de Extremadura, y particularmente la mesa del vino de fecha 13 de agosto, trato de condicionar el mercado de las uvas autóctonas, cuando no es que no existieran operaciones, sin no que la cosecha no había comenzado, pretendiendo de esta manera condicionar la evolución del mercado. El tiempo una vez mas nos da la razón, cuando advertimos de que esos precios no eran ni justos, ni reflejaban la realidad del mercado. En la actualidad las liquidaciones tienen que ser superiores a lo que pretendía marcar la Lonja de Extremadura, además de reflejar la tendencia alcista de las ventas de vino en Tierra de Barros, señalan.

Destacan que la cosecha en España ha sido inferior a una campaña normal, “al igual que en Europa, y sobre todo en Francia, uno de nuestros principales competidores”.

Y añaden: “Poco esperamos del sector de la aceituna de mesa, el cual se ha posicionado claramente al límite de la Ley, al no garantizarse los costes de producción tal y como marca la legislación vigente. ¿Para cuándo nuestra Administración regional va a publicar los ansiados costes de producción?. De esta forma, se oficializarían unos costes y se garantizaría la viabilidad económica futura de muchas explotaciones, las cuáles están al borde del cierre”.

Con respecto a la recogida de la aceituna de almazara, esperan que el precio actual de aceite, unido al menor coste de recogida de la misma, “compense una campaña nefasta para el agricultor de Tierra de Barros, marcada por una crisis de precios sin precedentes, la cual nos ha cogido por sorpresa, ya que estamos saliendo de una pandemia mundial, las producciones de nuestros países competidores no han sido buenas, y los precios que perciben los agricultores no cubren los costes de producción, llevando a las explotaciones a la ruina total”.

“Triste balance es el que podemos hacer hoy de los sectores de la vid y el olivar de mesa. Nos sentimos olvidados por una Administración regional que ni está, ni se le espera, y un sector intermediario-industrial que nos ningunea como si no fueran responsables”, concluyen.  

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