El fontanés Paco Cuéllar Santiago recibe una ayuda de la Junta de Extremadura como artista visual

Para un montaje – exposición denominado ‘Aksha’, que verá la luz en el 2022

Foto: Gelisbeth Salander

Docente de comunicación audiovisual, investigador y divulgador científico, diseñador gráfico, realizador y editor audiovisual, artista cercano al existencialismo… el fontanés Paco Cuéllar Santiago responde al perfil de hombre renacentista, un risueño Davinci del siglo XXI, en vaqueros, y con una mirada  “ en continua búsqueda de lo que hay tras la apariencia de eso que llamamos realidad, yo soy lo que viene a ser un enrea”.

Este año, la Consejería de Cultura, Turismo y Deportes de la Junta de Extremadura le ha concedido una ayuda como artista visual por su proyecto de exposición o montaje ‘Aksha’ (una palabra que, cuenta, en sánscrito significa ‘dados’).

“Es un proyecto de divulgación científica, desde pequeño me encanta leer e investigar la ciencia, y en concreto me fascina el universo… Y ya hace unos 5 años que me rondaba por la cabeza este montaje que tiene que ver con el tiempo, la gravedad y la Teoría de la Relatividad de Einstein… Deseaba hacer divulgación científica, pero de una forma plástica y visual, y simbólica”.
    
Y explica: “El concepto básico de esta exposición es el tiempo. Según Einstein, si te pones en el borde de un agujero negro el tiempo se acelera, si te alejas, pasa lo contrario. Pues yo, a través de elementos de la naturaleza como son el hierro, el agua y los imanes, voy a jugar a contrarrestar la gravedad, a detener el tiempo. Quiero crear cubos – dados que se van a situar en ese punto desde el que el espectador, fuera del tiempo como lo conocemos y medimos, pueda asomarse a distintos universos.”

“Todo esto responde a ese deseo que siempre hemos tenido los seres humanos de trascender, de sentir que formamos parte de algo más grande, de que nuestras vidas limitadas y con fecha de caducidad tienen sentido. Para aliviar esa incapacidad de aceptar que somos finitos se crearon las religiones. Pero también el Arte y la Ciencia, la Belleza en definitiva sirven para darnos ese consuelo, alguna explicación en la que creer”.

Este fontanés de mirada inquieta y chispeante, un cerebro en constante interacción creativa y filosófica con todo lo que nos rodea, es profesor en el Área de Estética y Teoría de las Artes de la Universidad  Miguel Hernández, de Murcia.

Y doctor en Bellas Artes por la Universidad de Granada: “Mi tesis se basa en la necesidad de una educación audiovisual en todas las etapas de la enseñanza, algo que aún está un poco en pañales en Extremadura, y menos en otros sitios como Madrid o Murcia. Pertenecemos a la sociedad de las pantallas, de internet. Y, aunque se nos ha enseñado a leer y escribir, no se nos enseña a leer una imagen, una noticia, no se imparte suficientemente narrativa audiovisual. Esto nos convierte en nuevos analfabetos, en personas sobreestimuladas de mensajes que nunca llegarán a descifrar ni entender en su contexto, seres muy manipulables por tanto. “

“Uno de los pilares de la tesis es explicar cómo utilizar la narrativa audiovisual en las aulas de forma pedagógica y eficaz, ser capaces de  que el alumno, a través de herramientas audiovisuales, pueda mantener la atención durante los 55 minutos que dura una clase. Ése es el reto de la educación en la actualidad. “

Un reto que él ha llevado a la práctica en distintas universidades e instituciones: en centros de profesores de Murcia, en la Universidad citada, en el Ayuntamiento de Madrid o en el Centro de Investigación Matemática de México. Y a alumnado de distintas edades, etapas educativas y con altas capacidades. “Funciona, tras enseñarles cómo se lee el audiovisual, las clases funcionan muy bien. Y con los niños es una maravilla, por esa creatividad pura que tienen, me divierto mucho porque me permito ser un niño en esas clases”.

Paco Cuéllar posee además su propia productora audiovisual en Madrid, Pulsarec. Y ha participado en la realización de un documental sobre minas anti - persona en el Sáhara, “Mines Hurt”. Este trabajo forma parte de un proyecto llamado “Artifariti” para el que fue becado en el 2015, y que hizo junto al artista, comisario y docente Isidro López – Aparicio.

“Casi volamos por los aires, literalmente”,  recuerda con una sonrisa algo sombría: “ Alguien puso el pie sobre una mina, y rápidamente nos gritó para que nos alejáramos. Afortunadamente, estaba desactivada”. El documental ha sido exhibido en museos de prestigio como el “Reina Sofía” de Madrid, entre otros.

Su mirada artística sobre las cosas le ha servido para obtener becas de, por ejemplo, la Fundación Antonio Gala de Córdoba, o el poder participar en el Festival Internacional de Cine SEMINCI de Valladolid.

También ha participado en importante exposiciones colectivas como “Cáceres Abierto 2020”, o en alguna edición de Photoespaña, donde se exhiben los trabajos de los mejores fotógrafos a nivel mundial.

Y el próximo mes de Diciembre, va a participar como ponente en el Aula Cultural que coordina el historiador fontanés Joaquín Pascual: “Hablaré de VideoArte, y prometo hacer algo interactivo con los asistentes, una experiencia de la que saldremos transformados, o eso creo...”.

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