Manuel Muñoz se jubila tras 40 años de servicio en el Ayuntamiento de Fuente del Maestre

"Siempre tuve claro que me debía a mi pueblo, y puedo decir con la cabeza bien alta que todos los trabajos que me encomendaron los hice con todo el cariño del mundo, buscando siempre mejorar la vida de los fontaneses"

Tras 40 años de servicio en el Ayuntamiento de Fuente del Maestre, Manuel Muñoz Santiago, o Manolo ‘el acuático’ (como es conocido popularmente en la localidad), se jubiló el pasado 11 de enero.

Esta semana recibía de manos del alcalde, Juan Antonio Barrios García, una placa en reconocimiento y gratitud por tantos servicios prestados “por y para el pueblo”.

Y es que la trayectoria laboral de este hombre delgado y enérgico no es precisamente uniforme, pasando a lo largo de todos los años citados por los más diversos, duros y variopintos oficios. “Yo no sirvo para estar debajo de un fluorescente 8 horas, siempre he sido una persona muy activa e inquieta, yo soy de hacer cosas con las manos, y el ir pasando por distintos trabajos y aprendiendo cosas nuevas siempre me ha resultado muy motivador”.

Unas afirmaciones honestas y reales, si se repasa su trayectoria laboral en el Consistorio. Muñoz aprobó una plaza de operario del Servicios de Aguas en 1982, siendo alcalde Diego Zambrano ‘el guerrina’. Una etapa de siete años muy duros, teniendo en cuenta que “por entonces, la red de agua potable no llegaba al 50 0 al 60% de la población. Fíjate que comencé a trabajar un sábado 1 de mayo, un indicador quizás de lo que me esperaba. A mí me tocó, solo, con una moto y un gancho como herramientas de trabajo, sacar el agua de donde había y ampliar esa precaria red de agua potable. Recuerdo cuando sólo había agua cada ocho días, y yo solito tenía que exprimir zonas como Cotorrillo o Vallarcal, a la par que iba llevando ese agua a distintas partes del pueblo. Fueron años terribles y durísimos, tanto a nivel físico como emocional. Trabajaba a todos horas, y sólo pude coger vacaciones 15 días de un año. También tengo que decir en justicia que hubo tres personas, los hermanos ‘Sorro’, Antonio, Maxi y Pedro que, cuando les tocaban los turnos del paro, me ayudaron mucho”.

La situación laboral del ‘acuático’ mejoró cuando en 1989 el Ayuntamiento llegó a un acuerdo con la empresa Aquagest (ahora Aquanex) para encargarse de este servicio. Por su experiencia, y a través de una comisión de servicio, Muñoz trabajó para esta empresa durante 23 años.

Recuerda sus inicios ahí con la sonrisa y el buen humor que le caracterizan: “Fue un cambio radical, como al paraíso… De tener una moto y el gancho, pasé a tener un coche y unas herramientas adecuadas que han ido mejorando. Y sobre todo, a un compañero y amigo que vale una mina, Ignacio, que sigue actualmente trabajando para esa empresa. Fueron también años de mucho trabajo, pero nada que ver con lo anterior”.

Durante esa etapa, a causa de un accidente laboral que le dañó varias vértebras, Manolo regresó “a casa, al ayuntamiento”. “Estuve muy mal, ingresado en Sevilla. Y los médicos me dijeron que si volvía a coger por ejemplo un compresor hidráulico, podía quedarme en una silla de ruedas. Aun así, no se me concedió invalidez alguna, Así que, en torno al año 2002, me reuní con el actual alcalde, Juan Antonio Barrios, al que expuse mi situación”.

“Tengo que decir que me escuchó y me trató muy bien, y que me dio opción a elegir qué funciones podía desempeñar. Aquí comenzó mi etapa de trabajador de mantenimiento , junto a ese todoterreno que es Paco ramos. Me encantó hacer de todo; colocábamos luces, montábamos escenarios, reparamos cualquier cosa… Y un día, en la nave municipal coincidí con el alcalde y otros miembros de la corporación, que estaban buscando a un funcionario de carrera para manejar la nueva máquina barredora, y me tiré al barro”.

Cuatro años estuvo dentro de la cabina de esa máquina, barriendo las calles y plazas de La Fuente. Y en los últimos 4 años y medio ha sido el conserje del colegio público ‘San José de Calasanz’, donde comenta que ha pasado “la etapa más maravillosa de toda mi vida laboral”.

“Me encantan los niños, y he disfrutado muchísimo. Creo que he sembrado mucho cariño entre ellos, y sé que en ese colegio dejo a compañeros y amigos”.

En este alto del camino, Manolo nos deja una reflexión: “Pienso que ha sido un digno colofón a mi trayectoria. Soy de los que creen en el karma. Y pienso que cuando uno ha estado haciendo el bien toda su vida, la vida te lo compensa. Así lo siento”.

Palabra de un empleado público vocacional: “Siempre tuve claro que me debía a mi pueblo, y puedo decir con la cabeza bien alta que todos los trabajos que me encomendaron los hice con todo el cariño del mundo, con una sonrisa para todos y buscando siempre mejorar la vida de los fontaneses” .

- ¿Y ahora?

- “Sigo activo en mi casa, con la ventaja de no estar sometido a un horario. Tengo mil cosas que hacer”.

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