Tradiciones orales en torno al Día de los Difuntos



Pep Bruno, narrador oral: “El miedo en la ficción, ese lobo que nos devora,  prepara a los niños para vida real, para cuando vengas los lobos de verdad en forma de problemas”

“Halloween, aunque se haya importado ahora de Estados Unidos, es nuestro, de origen celta, y supone  acercarse a la muerte de una forma jocosa”


Durante estos días de Todos los Santos o Día de Difuntos, puede comprobarse cómo todo un marketing “made in USA” se apodera de las calles y tiendas: caretas terroríficas, calabazas, disfraces de miedo y siniestros objetos de decoración pululan por doquier, además de fiestas con una temática copiada de los americanos. Ante este panorama, el narrador oral Pep Bruno, integrante del proyecto de recuperación y publicación de narraciones orales “Palabras del Candil”, nos da su visión: “Me gusta Halloween, pero no esa parte comercial ni que venga importada de Norteamérica; sino porque es nuestra, es de origen celta, y supone acercarse a la muerte de una forma jocosa, satírica”.

Pep Bruno nos remite “al tiempo del candil y la mesa de camilla, cuando no existía la tele”: “Hablo de los cuentos, y cuentos de miedo durante estas fechas, que contaban abuelos y padres a sus hijos. Y luego , esos pequeños tenían que atravesar el pasillo a oscuras del comedor a su cuarto, y el miedo les acompañaba como parte ya de la vida, pero también les acompañaba la voz del abuelo o de la abuela, símbolo del acompañamiento de un mayor protector hasta que nos hacemos mayores”. “Y continúa: “Y es que el miedo en la ficción, el lobo que nos devora, es un representación simbólica de lo que puede suceder de verdad, que ese lobo llegará en forma de problemas que afrontar de mayores; por eso estoy en contra de esos cuentos dulces de Disney, que no aportan enseñanzas válidas para la vida a los niños”.

De la tradición oral en torno al Día de Difuntos, cuenta Pep Bruno, “se mantienen esas leyendas urbanas que todos conocemos como la de la chica de la curva, o del cruce que se nos aparece conduciendo de noche. “Y luego está todo un muestrario de seres fantasmales como las ánimas o los sacamantecas , que reciben un nombre distinto según la región o comarca que sea, pues comprobamos que los cuentos son universales, y luego se adaptan a cada lugar”.

Bruno puesta por recuperar esa tradición oral, “de la que Extremadura es un vergel, y buscar espacios en común para volver a contarlos, es da pena que se haya perdido ese sentido de comunidad en pequeño formato que es la familia, y que nos hace más fuerte, para encontrarnos a éstas sin hablar frente a la caja tonta”. En este sentido, es rotundo: “El cuento es una forma de resistencia en grupo, frente al individualismo que nos hace manipulables”.

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