José Miguel López, ‘Jimy’, se despide del IES ‘Fuente Roniel’ tras más de 15 años como profesor de Filosofía

'Jimy' en el centro de la imagen, de rodillas, junto a alumnos del instituto

“En realidad ya a estas alturas no me puedo ir del todo. Una parte muy importante de mí se queda aquí, un sabor fontanés que me invade y que me sigue entusiasmando”

José Miguel López es conocido en Fuente del Maestre como ‘Jimy, el de Filosofía’.  Desde el año 2001 ejerce la docencia en el IES ‘Fuente Roniel’ y, más que una “institución”, es un fontanés más, y sobre todo es uno de esos docentes que ha ido dejando huella en muchas generaciones de alumnos.

Para él, “lo importante es ayudar al alumno a descubrir su propia capacidad de aprendizaje, de desarrollo; eso es lo esencial y en lo que me vuelco, algo a lo que desgraciadamente da la espalda el sistema educativo”.

‘Jimy’ ha decidido trasladarse al IES ‘Meléndez Valdés’, de Villafranca de los Barros, su localidad natal: “No me voy por buscar mayor comodidad,  ni más felicidad, ni bienestar material. Me voy por exceso de bienestar, estoy como en eso que llaman zona de confort, y necesitaba un último reto, además de reconciliarme con mi propio pueblo”.

“En realidad, ya a estas alturas no me puedo ir del todo. Una parte muy importante de mí se queda aquí, un sabor fontanés que me invade y que me sigue entusiasmando. Durante todos estos años, he conocido a gente maravillosa, me he sentido y me siento muy bien en La Fuente, pero también siento que ya soy un poco como un viejo profesor, que nadie es imprescindible al fin y al cabo, que siento que era el momento de marcharme”.

‘Jimy’ se emociona cuando aquellos que ha sido sus alumnos encuentran su camino en la vida: “Ése es el verdadero sentido de la enseñanza. Ayudar a conseguir personas conscientes de sus capacidades, de sus recursos, ciudadanos críticos. Asomarte al pasillo y encontrarte de repente con una mirada que está viva, que está despierta, eso es lo que hace que este trabajo merezca la pena”.

Y sentencia: “El sistema educativo está demasiado enfocado en lo normativo, hay un exceso de cánones, de trabas, de pruebas más que discutibles que tiene que padecer el alumnado… En el fondo, lo que no hay en este país es la honestidad suficiente para hacer pruebas que realmente evalúen lo importante, el creer más en los alumnos, y no basarse tanto en unos conocimientos rígidos, normados”.