Opinión. 'El cambio de consciencia'

“Si en realidad aspiras a liberarte, aléjate de los objetos de los sentidos como si fuera veneno, practica en cambio el contento, la compasión, el perdón de las injurias, la honradez, la serenidad y el autocontrol” Shankara. “Camino directo al Ser.”

Parábola del buen samaritano


25En esto se presentó un experto en la ley y, para poner a prueba a Jesús, le hizo esta pregunta:
—Maestro, ¿qué tengo que hacer para heredar la vida eterna?


26Jesús replicó:
—¿Qué está escrito en la ley? ¿Cómo la interpretas tú?
27Como respuesta el hombre citó:
—“Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con todo tu ser, con todas tus fuerzas y con toda tu mente”, y: “Ama a tu prójimo como a ti mismo.”
28 —Bien contestado —le dijo Jesús—. Haz eso y vivirás.
29 Pero él quería justificarse, así que le preguntó a Jesús:
—¿Y quién es mi prójimo?
30 Jesús respondió:
—Bajaba un hombre de Jerusalén a Jericó, y cayó en manos de unos ladrones. Le quitaron la ropa, lo golpearon y se fueron, dejándolo medio muerto. 31Resulta que viajaba por el mismo camino un sacerdote quien, al verlo, se desvió y siguió de largo. 32Así también llegó a aquel lugar un levita, y al verlo, se desvió y siguió de largo. 33Pero un samaritano que iba de viaje llegó a donde estaba el hombre y, viéndolo, se compadeció de él. 34Se acercó, le curó las heridas con vino y aceite, y se las vendó. Luego lo montó sobre su propia cabalgadura, lo llevó a un alojamiento y lo cuidó. 35Al día siguiente, sacó dos monedas de plata y se las dio al dueño del alojamiento. “Cuídemelo —le dijo—, y lo que gaste usted de más, se lo pagaré cuando yo vuelva.” 36¿Cuál de estos tres piensas que demostró ser el prójimo del que cayó en manos de los ladrones?
37-El que se compadeció de él —contestó el experto en la ley.
-Anda entonces y haz tú lo mismo —concluyó Jesús. Lucas 10:25-37

Una de las dudas que siempre he tenido sobre el espiritualismo oriental y, precisamente, el centro de la discusión que hace diez o quince años mantenía con un amigo afín a estas corrientes espirituales. Yo le decía que el mundo se cambia por la acción ética y política, intentando denunciar las falsedades del mundo, sus injusticias, luchar contra ellas cada uno con el arma que tenía, yo he tenido la posibilidad del arma del discurso. Hace ocho meses se ha iniciado un cambio en mí muy rápido, a veces tan rápido que me da hasta vértigo. Efectivamente que tienen razón los críticos de la nueva espiritualidad en dos cosas fundamentales, el fenómeno de gurús que aparecen por doquier es opio para el pueblo, igual que las religiones. Discurso marxista que siempre he compartido y sigo haciéndolo. Y, en segundo lugar, la adoración de alguien, el encumbrar y santificar a alguien en el que la gente se vuelca (desde políticos a charlatanes de feria) y que no es más que fruto de la ignorancia y superstición. Yo he defendido, y sigo defendiendo, un discurso crítico. Me he dado cuenta, en verdad, de que el espíritu que reina en este mundo, salvo excepciones, es absolutamente acrítico, pero no fanático. Al contrario, es muy abierto e integrador. Y esto de ser integrador en estos momentos es muy importante porque elimina tanto el fanatismo de la verdad absoluta, como el relativismo de todo vale. Cuando se integra, no se trata de admitir todo como verdad, sino de trascender la perspectiva de la verdades particulares en visiones integrales más profundas y abarcadoras, que excluyan la contradicción y contemplen sus limitaciones. Y esto lo he explicado en mis escritos muchas veces cuando he analizado lo que se llama “El retorno de las religiones y de los brujos” que se produce, precisamente, por la ausencia de sentido en la que ha caído el mundo con el reduccionismo racionalista (yo, en mis orígenes era racionalista y, por tanto cientificista, pero cuando empecé a leer a Popper me hice racionalista crítico y mi visión del mundo se amplió y cuando estudié “Ciencia, tecnología y sociedad”, pues superé incluso el racionalismo crítico, sin dejar de ser un racionalista e ilustrado y ahora defiendo una “segunda ilustración”, como sugiere Riechmann, que no es más que una ampliación de nuestra razón haciendo que ésta esté, como en los mismos griegos estaba, unida al corazón. La razón cordial la llama la catedrática de ética Adela Cortina, o la razón ética la llama J.A. Marina. A mi me gusta llamarla razón Holística. Sería una razón holística que incorporase al hombre como una totalidad y a la humanidad como una totalidad y a ésta como una unidad dentro de un sistema que sería el de la vida en la tierra: la biosfera. Por eso esa razón debe ser una razón biocéntrica y globalizadora y no una razón mecanicista, instrumental y antropocéntrica.) Todo ello significa que defiendo un cambio de consciencia. Y que ese cambio de consciencia debe ser hecho por todos y que acabamos de empezar y durará unas cuantas de generaciones. Y no soy optimista, pienso que la civilización está condenada, hemos llegado tarde a este cambio de consciencia y sólo sobrevivirán unos pocos. A no ser que se obre una “especie de milagro” y resolvamos el problema del cambio climático, que es el epicentro. Pero, cuando digo un cambio de consciencia, digo un salto evolutivo. Nos hemos movido por ideologías, que no son más que creencias, hay que cambiar biológicamente. Y, en esto, recuerdo a mi viejo maestro Popper, que decía que los futuros cambios evolutivos en la humanidad se están dando y se han dado siempre, son los que él llamaba “Los monstruos comportamentales”. Es decir, los superdotados. Gente que se sale de cualquier escala de medición del cociente intelectual, gente que ven el mundo de otra manera porque el cableado de su cerebro es distinto porque ha habido un cambio genético. Ésa es la nueva consciencia, algo absolutamente material. Creo que estamos asistiendo a un cambio evolutivo como el que hizo posible la aparición del lenguaje por el cambio en el gen Fox P2. Es decir, que el cambio es en la materia y, lógicamente, afectará a la psique, en definitiva, es una respuesta adaptativa. Con la percepción dual que tenemos del mundo no podemos ir más allá, salvo a nuestro autoaniquilamiento. O, cambiamos de consciencia, pero no ideológicamente, sino, materialmente, o se acabó el cuento. El cambio evolutivo, si se produce, será por mutación en los que vayan naciendo y epigenéticamente en los nacidos con otra consciencia. Por ejemplo, la meditación produce, a la larga, cambios profundos en el cerebro, no en el mero cableado, que eso en un mes ya es apreciable, es lo que permite la plasticidad del cerebro. Ahora bien, lo que no se ha investigado, o no se quiere decir, es que esos cambios profundos en la estructura cerebral de los que se han dedicado a meditar (y ven desde la no dualidad y la compasión) tienen que ser producidos por un cambio genético y esto sólo es posible explicarlo desde la nueva ciencia de la epigenética. El problema de los críticos, no es que estén equivocados, es que están anclados en el viejo paradigma de la dualidad, pero ya en la época axial ese problema estaba resuelto. Y, sólo hay que leer los evangelios o escuchar atentamente a Sócrates y entender por qué aceptó la muerte. En fin, es lo que tiene un cambio de paradigma: no tenemos los instrumentos para ver lo nuevo, porque los que tenemos son los del viejo paradigma. No se trata de eliminar el bien y el mal, por ejemplo, sino de ser todos responsables del bien y del mal. El político corrupto está ahí porque nosotros hemos querido. No nos engañemos, en números absolutos, aunque haya perdido municipios y comunidades, el PP, ha seguido ganando. La monarquía, una superstición y, además, corrupta, es ampliamente aceptada. Pues, señores, si esto es así, ya está bien de culpar al banquero, al superrico, al político corrupto y asumir, no su mal y su culpabilidad, sino mi responsabilidad. Por tanto, lo primero, no juzgar y lo segundo actuar, comprometerse. Por ejemplo, con el discurso de la compasión. Ése discurso moral, que no es nuevo ni de la, tan criticada new age, que tiene miles de años nos haría más felices. Ése es el discurso de la nueva consciencia, que es global, no necesita de gurús, ni de maestros. Cada uno tiene el maestro dentro. De ahí el conócete a ti mismo. Sócrates no te puede hacer sabio, te dice cómo puedes llegar a serlo, Buda no te puede iluminar, te muestra el camino, Jesús no te puede salvar, te dice, que recorras su camino, aquello de abandona a tu familia, tu riqueza, coge tu cruz y me sigues. Cada uno tiene que salvarse-sanarse a sí mismo. Cada uno es su maestro. Pero en estos tiempos de cambio la gente todavía necesita de maestros, de ídolos, como los ha habido siempre. Pero todo eso es apariencia. Cada cual tiene el universo dentro y es el universo. No hay nadie superior a él, ni nadie inferior. Todos somos iguales, puesto que todos somos el universo.

Juan Pedro Viñuela

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