Editorial agosto: 'El incendio en Sierra de Gata'

Durante los últimos días, todos los extremeños hemos sufrido viendo cómo las llamas devoraban parte de la Sierra de Gata. Esta comarca, situada al noroeste de Extremadura, lindando con Portugal y con Salamanca, se ha convertido para los extremeños en uno de los lugares más apreciado donde poder disfrutar de la naturaleza, de un turismo rural de calidad  alejado del colapso de las playas y de sus amables habitantes. Casi 8.000 hectáreas han sido quemadas por uno de los incendios más devastadores de la historia de Extremadura. Sólo superado por los de Cañamero (Las Villuercas, 2005) y Valencia de Alcántara (también en Portugal, 2003) con casi 10.000 hectáreas cada uno de ellos; sin olvidar el de Pinofranqueado (Las Hurdes, 2003), que completó un fatídico verano quemándose más de 6.000 hectáreas. Según el MAGRAMA, el incendio más devastador de la historia de nuestro país se produjo en las Minas de Río Tinto (Huelva, 2004), quemándose casi 30.000 hectáreas.

 

Valorando estos demoledores datos, las administraciones públicas deben redoblar los esfuerzos para paliar y prevenir los incendios de nuestros montes. Como bien hemos escuchado gran cantidad de veces, “los fuegos se apagan en invierno, no en verano”, aumentándose en la época invernal las tareas de prevención y limpieza de los bosques. Se necesita una mayor inversión tanto en medidas de prevención como en recursos humanos y materiales para sofocar los incendios. Sólo valorando el impacto económico que va a tener el incendio de la Sierra de Gata en esta comarca, parece evidente que aumentar la inversión en prevención puede resultar a la larga económicamente rentable, aunque detrás de estos fuegos casi siempre esté la cabeza trastornada de alguna persona con ánimo, en la mayoría de las veces, de hacer un daño que tardará décadas en repararse.

Y no podemos olvidar el enorme esfuerzo realizado por cientos de personas que han acudido a la Sierra de Gata para contribuir durante días a mitigar los efectos del fuego sobre la naturaleza, el ganado y las personas. Muchos de ellos han sido voluntarios, que han acogido y atendido a las casi 3000 personas evacuadas. Todos estos, además de los diferentes cuerpos del Estado, tanto españoles como portugueses, han luchado durante días para que Extremadura siga siendo un lugar excepcional para vivir. Por nuestra parte, sólo podemos continuar conociendo y visitando nuestra querida Gata. Seguro que en muy poco tiempo volverá  a ser lo que fue; confiemos  en ello.

Buscar artículo

Esta web utiliza 'cookies' propias y de terceros para ofrecerte una mejor experiencia y servicio. Al navegar o utilizar nuestros servicios, aceptas el uso que hacemos de las 'cookies'. Sin embargo, puedes cambiar la configuración de 'cookies' en cualquier momento.