El delito de corrupción deportiva en fútbol ante la reforma del Código Penal

Artículo publicado en http://iusport.com

En la sesión de Pleno del Congreso de los Diputados celebrada el pasado día 26 de marzo se aprobó definitivamente el proyecto de Ley Orgánica por la que se modifica la Ley Orgánica 10/1995, de 23 de noviembre, del Código Penal.

Esta reforma prevé su entrada en vigor el uno de julio de este año, en vez de los seis meses de su publicación en el BOE, como se contempla en la redacción inicialmente aprobada por el Congreso.

Tras lo sucedido en las últimas semanas, me parece relevante hacer una comparación entre el vigente artículo que versa sobre el delito de corrupción deportiva (286.4 Bis CP) y el nuevo precepto tras la reciente reforma.

Se ha hablado y mucho respecto del delito de corrupción deportiva tipificado en el artículo 286.4 Bis (vigente hasta el uno de julio de 2015) de nuestro Código Penal, en el que se establece el delito de “corrupción deportiva o fraude deportivo” dicho artículo establece que;
4. “lo dispuesto en este artículo será aplicable, en sus respectivos casos, a los directivos, administradores, empleados o colaboradores de una entidad deportiva, cualquiera que sea la forma jurídica de ésta, así como a los deportistas, árbitros o jueces de aquellas conductas que tengan por finalidad predeterminar o alterar de manera deliberada y fraudulenta el resultado de una prueba, encuentro o competición deportiva profesionales”.

Estos hechos delictivos sin duda son desde mi humilde opinión la lacra del deporte. Estamos viendo como numerosos futbolistas, directivos de diferentes equipos de nuestro país saltan al terreno de los despachos judiciales para declarar ante las autoridades judiciales, con el firme propósito de instruirse y atajar en la medida de lo posible tales hechos delictivos.

Pues bien, en las últimas semanas hemos sido conocedores de diferentes hechos acaecidos en competiciones profesionales del deporte rey en nuestro país, principalmente se sospecha de los ilícitos llevados a cabo en encuentros disputados en pasadas campañas en la Liga Nacional de Fútbol Profesional (LNFP), por ejemplo, el “casos Osasuna”, el Levante-Zaragoza, y la implicación de numerosos jugadores de diferentes equipos, principalmente en lo referido a los amaños deportivos en competiciones organizadas por la  LNFP, ya que recientemente y según el vigente artículo al que hacemos alusión el encuentro de Tercera División disputado entre los equipos de Virgen del Camino-Real Ávila no incurriría en delito de corrupción deportiva por no ser la 3ª División nacional de fútbol una competición profesional (competición oficial organizada por las correspondientes Federaciones Autonómicas).

Dicho esto, debemos tener en cuenta que diferentes entidades representativas de nuestro fútbol y entre ellas destacar la LFP, propusieron en su día que en el caso de abordar una reforma en el Código Penal se incorporase un tipo más abierto y de esta forma abarcar conductas que se produjesen en competiciones no profesionales o incluso en encuentros disputados por selecciones o partidos amistosos, y de esta forma poder abarcar unos hechos que el Código Penal vigente no recoge.

Pues bien, en la reciente reforma del Código Penal nos encontramos con una serie de cambios susceptibles de abordar, ya que el “delito de corrupción deportiva” quedará tipificado de la siguiente forma;

Así, el primer párrafo del 286.4 Bis hace alusión a que “…..este artículo será aplicable, en sus respectivos casos, a los directivos, administradores, empleados o colaboradores de una entidad deportiva, cualquiera que sea la forma jurídica de ésta, así como a los deportistas, árbitros o jueces, respecto de aquellas conductas que tengan por finalidad predeterminar o alterar de manera deliberada y fraudulenta el resultado de una prueba, encuentro o competición deportiva de especial relevancia económica o deportiva.

En cuanto al segundo párrafo destacar que,”…..se considerará competición deportiva de especial relevancia económica, aquélla en la que la mayor parte de los participantes en la misma perciban cualquier tipo de retribución, compensación o ingreso económico por su participación en la actividad; y competición deportiva de especial relevancia deportiva, la que sea calificada en el calendario deportivo anual aprobado por la federación deportiva correspondiente como competición oficial de la máxima categoría de la modalidad, especialidad, o disciplina de que se trate”.

En cuanto a este primer párrafo vemos que ya no se hace mención a competiciones profesionales, y sí a “competiciones deportivas de especial relevancia económica o deportiva”. Por lo que a mi parecer en este nuevo precepto nos encontramos como dije anteriormente ante un cambio más que significativo, y por lo tanto, podríamos llegar a la conclusión que al hablar de competiciones deportivas de especial relevancia entrarían en juego competiciones como la 2ª División B (competición organizada por la Real Federación Española de Fútbol) y la 3ª División (que siendo competiciones oficiales no están catalogadas como competiciones profesionales), ya que como indica el precepto la mayor parte de los participantes de estas competiciones sí perciben una retribución, compensación o ingreso económico por participar en dicha competición.

Sin embargo, ¿qué ocurriría con los partidos amistosos? En este caso creo que habría que ser más cautos y estudiar cada caso en concreto.

En cuanto a las competiciones deportivas de especial relevancia deportiva, no hay dudas, ya que seguiría tal como hasta hoy, es decir, se incurriría en delito de corrupción deportiva en este caso en encuentros de fútbol disputados en competiciones profesionales (LFP).

Además, se ha introducido un nuevo artículo 286 quáter, el cual en su apartado 4 introduce en el apartado a) que los hechos se considerarán de especial gravedad cuando “tengan por finalidad influir en el desarrollo de juegos de azar o apuesta”. Por lo tanto, y ya era hora, se castigará este tipo de infracciones a aquellos activos que tengan como fin predeterminar o alterar de manera deliberada y fraudulenta el resultado de una prueba, encuentro o competición deportiva ya sea de especial relevancia económica o deportiva, mediante las apuestas fraudulentas.

En otro orden de cosas, habría que ver los medios judiciales con los que se cuenta para atajar dicho problema, ya que pienso que en nuestro país se carecen a día de hoy de medios de investigación suficientes, pero eso es otro cantar.

En cuanto al apartado b) del nuevo artículo 286 quáter, los que “sean cometidos en una competición deportiva oficial de ámbito estatal calificada como profesional o en una competición deportiva internacional”. Por lo que estarán sujetos dichos ilícitos a competiciones internacionales, cuando equipos españoles compitan en el ámbito internacional.

Además, tener en cuenta que cuando se desarrollen estas circunstancias al estar tipificadas de especial gravedad las penas se impondrán en su mitad superior, pudiéndose llegar hasta la superior en grado. (Recordar que para el tipo básico las penas son, prisión de seis meses a cuatro años, inhabilitación especial para el ejercicio de industria o comercio por tiempo de uno a seis años y multa del tanto al triplo del valor del beneficio o ventaja).

También podemos mencionar y no es la primera vez que numerosos juristas y expertos en la materia jurídico-deportiva han hecho constar el carácter cerrado y restrictivo del articulado al que hacemos mención. Y es que si me permiten, ¿qué artículos de nuestro Código Penal no lo son? Si bien es cierto, con el nuevo artículo estamos ahora ante unos hechos punibles que quizás abarcan más hechos delictivos y por lo tanto se incorpora como bien propusieron varias instituciones un tipo más abierto a mi entender y de esta forma se podrá llegar un mayor número de conductas delictivas.

Por lo tanto, este nuevo precepto desde mi punto de vista, recoge un carácter quizás más gradual, donde no solo tienen importancia las competiciones profesionales sino que también competiciones no profesionales, por lo que estamos ante un conjunto de competiciones menores y partidos amistosos nacionales e internacionales, ligado también con la lacra que supone el fraude deportivo con las apuesta realizadas on-line que tanto daño hacen al deporte.

Y es que la industria de las apuestas deportivas por internet mueve miles de millones de euros anuales por lo que el problema se ha agravado considerablemente en los últimos años trayendo consigo un gran beneficio económico para terceros.

Teniendo en cuenta las grandes sumas de dinero anuales que mueven las casas de apuestas on-line, no apreciamos que dichas empresas destinen un porcentaje a entidades y club deportivos, existiendo por lo tanto una nula repercusión de ese dinero sobre el mundo del deporte. ¿Sería recomendable que las casas de apuestas pagaran alguna cantidad de dinero por el hecho de permitir apostar amparándose en partidos tanto de competiciones profesionales o competiciones menores no profesionales? ¿Acaso no pagan los medios de comunicación por retransmitir los partidos?

Sin duda, habría que inventar algo o llegar a algún tipo de acuerdo/convenio con todos los estamentos del fútbol en este caso, para que desde mi punto de vista tales casas de apuesta on-line que se sirven del deporte para lucrarse aporten algo para sustentar el deporte, ya que hasta la fecha poco o nada aportan, sino todo lo contrario. Siendo consciente claro está que la solución al problema es sin duda complicada, pero al menos habrá que intentarlo y no darlo por perdido.

Y es que conocer de antemano el resultado de un partido es un gran gancho para muchas personas y por lo tanto se han introducido nuevos actores, por lo que ahora entran en liza no solo los directivos sino los intereses de terceros, organizaciones delictivas en toda regla y por desgracia los propios futbolistas. Los amaños se han generalizado desde mi punto de vista apoyado en este tipo de apuestas on-line provocando que el problema sea global.

El fraude y la corrupción deportiva no es más que la lacra del deporte, y es sin duda un problema cada vez más extendido, y espero, aunque me temo que será una tarea ardua complicada apartar este tipo de actividades lamentables que perjudican al deporte mediante prácticas ilícitas llevadas a cabo por todos aquellos que lo único que quieren es sacar tajada del deporte haciendo trampas para lucrarse.

Juan Antonio Sánchez-Bote Corzo

Abogado

Fuente:http://iusport.com/not/6131/el-delito-de-corrupcion-deportiva-en-la-reforma-del-codigo-penal

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