Calor, público y profesionalidad en el Festival Taurino celebrado el Día del Cristo

Los Hermanos Janeiro brillan en el Festival junto a la rejoneadora Ana Rita, con unos excepcionales novillos de Marqués de Domecq

Con un intenso calor y un apasionante lleno en los tendidos, se celebraba en Fuente del Maestre con motivo de las fiestas del Santísimo Cristo de las Misericordias, un gran festival taurino sin picadores. Se lidiaron novillos de Marqués de Domecq, muy bien presentados y de gran nobleza, que fueron premiados con la vuelta al ruedo el segundo y cuarto. Durante la actuación de la rejoneadora portuguesa Ana Rita, destacar que realizó una gran labor a su primer y único novillo, un novillo que le apretaba pero que ella lograba salir de paso, y realizo un gran toreo a caballo que fue malogrado con el rejón de muerte, y sólo pudo cortar un apéndice.

Jesulín de Ubrique tuvo en primer lugar en suerte un novillo muy noble, que embestía una y otra vez sobre todo por el pitón derecho, algo que aprovechó al máximo el torero de Ubrique que se mostró muy entusiasta durante todo el festejo, y después de esa gran faena , aunque no estuvo muy afortunado con el acero,  se le concedió las dos orejas y rabo. Luego en el cuarto de la tarde demostró su maestría con un toro que no quería entrar en los engaños,  pero que un insistente Jesús Janeiro acabó metiéndolo en las telas y haciendo las delicias del respetable. Aquí estuvo más acertado con la espada y de nuevo volvió a cortar las dos orejas y rabo. Y después de unas vueltas al ruedo al son de las ovaciones de un público entregado, Jesulín de Ubrique acabó besando el albero del coso fontanés.

Por su parte, Víctor Janeiro cortó dos orejas al tercer novillo, un novillo que también se dejó aunque no llegó a la nobleza del primer ejemplar de su hermano; eso sí, malogró su actuación con el acero. Pero el éxito rotundo de Víctor llegó en el quinto y último capítulo de la tarde, el toro más voluminoso del festejo pero a la postre el de menos fuerza. Era un toro al que había que torear por alto, y eso es lo que hizo el torero de Ubrique, que como su hermano acabó haciendo las delicias del respetable. Y tras un pinchazo y una estocada en todo lo alto, acabó alzando las dos orejas y el rabo del último ejemplar de la tarde.

 

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