Editorial agosto. 'Vieja política y promesas electorales'

En los tiempos que corren, con unas elecciones autonómicas y municipales a la vuelta de la esquina y justo después unos comicios nacionales, los partidos políticos deberían plantearse, a la hora de diseñar sus estrategias electorales, que la vieja política de promesas electorales que no se cumplen o de anuncios de nuevos compromisos, ya no calan tanto en el ciudadano. La demostración de que la vieja política cansa a muchos ciudadanos se puso de manifiesto en las elecciones europeas de la pasada primavera, cuando Podemos irrumpió en el panorama político, con 1.200.000 votos,  ofreciendo acabar con el estilo de la política tradicional.

 

 

Uno de los ejemplos de promesas incumplidas se puede constatar en las hemerotecas cuando el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, no tuvo pudor al reconocer en 2013 que no había cumplido sus compromisos electorales pero que sentía haber cumplido con su deber.

El problema de las promesas electorales es que nacen “muertas”, es decir, en la mayor parte de las ocasiones se hacen sin pensar realmente si luego se podrán cumplir o, lo que es peor aún, a sabiendas de que serán incumplidas.

En nuestro ámbito local podemos recordar como en febrero del 2011, el alcalde de Villafranca de los Barros, Ramón Ropero, puso de la mano del anterior gobierno de la Junta de Extremadura la primera piedra de una presunta hospedería que nunca se construyó. Y la pregunta que muchos nos hicimos era con qué dinero se realizaría esa obra y por qué se rompía con las dos características fundamentales de las Hospederías: que sean edificios restaurados y que pretendan dar servicio de hostelería en zonas donde no hay hoteles cercanos.

De cara al 2015 hay algo que está muy claro, no harán grandes promesas porque las arcas públicas están más que mermadas, en gran parte por la mala gestión de los políticos. Ahora se tendrán que conformar con decirles a los vecinos de alguna barriada que construirán el parque que llevaban bastante tiempo demandando.

En medio de esto, y aprovechando que está en elaboración el estudio de arreglo de la carretera de Fuente del Maestre, vaya por delante nuestro deseo de que no se quede en promesa electoral la necesitada obra que se viene pidiendo desde hace años, dada la alta siniestralidad que presenta la mencionada vía. Esperemos, como ha ocurrido en varias ocasiones con esta carretera, que no se quede en otra promesa más incumplida.

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