El inicio del expediente adquisición sobre la casa natal de Meléndez Valdés se lleva el viernes a pleno municipal

La Corporación Municipal celebra el próximo viernes 25 el Pleno Ordinario de julio. Se celebrará a las 21:00 horas en el Salón de Plenos con los siguientes puntos en el orden del día. En un primer lugar, lectura y aprobación, si procede, de las actas de las sesiones anteriores, de 30 de mayo y 27 de junio de 2014. Resoluciones de alcaldía como segundo punto. En tercer lugar, se lleva a pleno las Fiestas locales para el año 2015, al que le seguirá como cuarto la adaptación de los Estatutos de la Mancomunidad de Tierra de Barros Río Matachel a la Ley 27/2013 de 27 de diciembre. En el quinto punto se lleva a pleno el inicio de expediente - adquisición de la casa natal de Meléndez Valdés. Como sexto punto mociones y, para finalizar con el tradicional turno de ruego y preguntas de los concejales de la corporación.

Historia de una casa

Si de algo no hay duda es que Juan Meléndez Valdés nació en la villa pacense de Ribera del Fresno un 11 de marzo de 1754, así lo aporta su partida de bautismo. Conocemos por diversos autores que murió exiliado en Montpellier (Francia)  el 24/05/1817 y así es como nos cuenta Juan Francisco Llano, investigador local: "según el libro Cobrador de Censo del siglo XVIII, tenemos referencia que la familia Meléndez vivía en la Calle Larga en 1775, que hoy lleva su nombre. Un año después figura residir aquí su cuñado, médico de la villa Don Pedro Nolasco de los Reyes, quién ya es de suponer vivía en esta casa con su mujer Agustina Meléndez, hermana del poeta, y hay que recordar que su madre había fallecido en 1761, mientras que su padre lo haría poco más de una década más tarde, en Ribera el 13 de agosto de 1774, contaba el poeta con veinte años recién cumplidos".

Sin embargo, sus vecinos nunca quisieron olvidar la memoria del más importante poeta español del siglo XVIII, su paisano Juan Meléndez Valdés, escritor y magistrado, catedrático de humanidades, alcalde del crimen, oidor y fiscal pero ante todo poeta. Y añade Llano Báez: "de ahí que en 1880, 63 años después de fallecer Meléndez, es colocada la placa conmemorativa en la fachada de su casa natal".

Momento que recoge y detalla Muñóz de Rivera en 1894: “El Ayuntamiento de la misma y sus compatricios, ufanos con tantos y tan merecidos lauros, le dedicaron en 1º de julio de 1880 en su casa natal éste público testimonio de tierno afecto y de la más respetuosa admiración.”

El novelista y cronista local Rodrigo Vargas-Zúñiga a principios del siglo XX, concretamente en 1913, en su apartado DIEZ de su romance inacabado "La Castellana de Ribera del Fresno": “…por haber nacido en dicha calle este célebre poeta, esta calle lleva su nombre por gestiones que hice al Ayuntamiento para tributarle este homenaje”.

Además, autores de la talla de Luis Bello han conocido éste edificio y han dejado plasmado por su puño y letra en 1927: "He visto su casa, de puerta y ventana, y un tejadillo poco más alto que un hombre, tan humilde que, al poner lápida conmemorativa, empotraron una mitad en esa casa y otra mitad en la inmediata, de apariencia más señoril". A este testimonio hay que sumar el de Fernando Pérez Marqués en sus Postales de Andar Extremeño: "En casa mínima, triste en su abandono, ves un mármol con inscripción conmemorativa del natalicio ilustre, testimonio público de admiración y recuerdo de sus paisanos".

"Tampoco hay que dejar pasar por alto como la que fuera abuela de Extremadura y abuela de Ribera del Fresno hasta 2012 con 109 años, Teresa Acedo Acedo, desde muy niña había venido escuchando decir a sus padres de la pertenencia de ésta su casa a la familia Meléndez y como éste nació en lo que hoy son dos casas, de ahí que la placa era compartida por sus dos fachadas" comenta Llano.

 

La anécdota

Según cuenta Juan Francisco, "Domingo Pérez Pecero, barbero y peluquero de los Santos de Maimona se asentó en Ribera del Fresno en la mencionada casa, primero de soltero, en alquiler y posteriormente ya casado, aquí nacieron sus hijos. Ésta casa la compraría ya junto a su mujer Antonia Navarro Rodríguez, entre 1878 y 1889 donde tuvieron a Rosario. Desde arrendar la casa hasta ser de su propiedad anduvo instancias con el Ayuntamiento para que una de sus ventanas fuera la puerta de su barbería, nunca le dejaría el consistorio la comunicase a la calle por tratarse de la casa que se trataba, así sus clientes tuvieron que entrar por ella siempre, por la puerta principal de la vivienda".

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