Opinión. 'La naturaleza humana y la violencia'

El ser humano en su estado natural, si es que eso existe, no es ni bueno ni malo, ni tiende al bien ni al mal. Ni mucho menos puede ser violento. Todos estos conceptos son culturales, no biológicos. Es lo que he dicho, no se puede predicar del ser (lo biológico) lo que es el deber ser (la ética y el derecho que forman parte de la cultura) Por eso, estoy absolutamente de acuerdo con el informe de la UNESCO (Informe en el que un grupo de científicos firman en contra de que la ciencia afirme que en el hombre exista una tendencia a la violencia y la guerra), que además tiene una intención importante que después comentaré, en que no se puede decir que el hombre tenga una tendencia hacia la violencia y la guerra. Ambas cosas son culturales.

 

 

 

Ahora bien, podemos hablar de empatía, desde un punto de vista natural, de teoría de la mente (ser capaz de pensar lo que el otro está pensando) y, a todo ello lo podemos llamar altruismo, pero sin dar sentido ético a la palabra. O, también, como otros científicos, Wilson con su “Sociobiología” y “La naturaleza humana”, egoísmo recíproco. Pero tampoco se le puede dar aquí un sentido ético. O como nos habla el gran etólogo Fran der Wall en sus numerosas obras y artículos, entre las que cabe destacar, “Del mono al filósofo”, del fundamento biológico que podemos encontrar en los primates de la conducta moral humana. Encontramos, digamos, una protocultura. Y aquí hay que señalar, igual que encontramos, altruismo recíproco, también encontramos agresividad. Y, cuidado, la agresividad es un término que se puede aplicar al ser. El lobo es agresivo, pero no violento. O, como dice el biólogo y catedrático de lógica y filosofía de la ciencia José Sanmartín y Presidente del instituto Reina Sofía para el estudio de la violencia en su famoso “La mente de los violentos” dice, en la primera frase del libro “El hombre es agresivo (también altruista) por naturaleza y violento culturalmente” El paréntesis lo he añadido yo para señalar que no sólo es agresivo. Lo que ocurre es que en el libro pretende explicar la violencia, sobre todo la de los asesinos en serie. Los llamados sociópatas y psicópatas. La lectura de este librito es esencial para entender los mecanismos neuronales que se ponen en funcionamiento con la violencia, o los mecanismos que no funcionan, como la desunión entre los lóbulos frontales y temporales con respecto al sistema límbico.

En fin, lo de la UNESCO tiene un sentido político y ético muy importante y por eso me alegro que lo hayas citado aquí. Y es el de advertirnos de que la violencia es un producto cultural, que no está basada ni explicada por teorías científicas. Estas teorías científicas, como la teoría de la evolución, la del gen egoísta o toda la sociobiología o psicología evolutiva, entre otras, no hablan para nada de violencia. Lo que ocurre es que son utilizadas ideológicamente, porque la ciencia no es neutral, es un producto social, por grupos que, por el interés que sea, quieren justificar la violencia. Pero, como sabemos, la violencia es injustificable, tanto desde el punto de vista de la ciencia, como desde el de la ética y el derecho. La historia, desde el siglo XIX para acá, nos ha dado muestras de la crueldad y violencia a la que el hombre puede llegar (exterminio, genocidio, tortura) justificándolo desde una lectura interesada tanto de la ciencia, como de la filosofía. Como decía un filósofo español en una conferencia que tuve la oportunidad de escuchar especialista en el judaísmo y el Holocausto, Reyes Mate: “los judíos ya estaban exterminados en el sistema filosófico hegeliano”. Pues eso. Como ocurre hoy en día con la economía que es utilizada como verdad absoluta, pero sólo una economía, la neoliberal que procede de la escuela austriaca: Hayek… y, posteriormente, del círculo de Chicago, en torno a Friedman y el consenso de Washington, pero no se admiten otras economías alternativas. Pues bien, la economía vigente y hegemónica produce muerte, miseria, hambre y sufrimiento, sin embargo es aceptada políticamente y se aplica sin piedad. Como dice otro economista, contrario a los neoliberales, Stiglitz. La economía neoliberal no es ciencia, sino una religión que tiene un credo y un conjunto de creencias que son las reformas estructurales que se imparten como medicina en los países en crisis, pero que, como demuestra la historia, lo que han producido es más miseria. Esto lo dice en “El malestar en la globalización” y los “Felices noventa.” Y este es el sentido, a mi modo de ver, de la declaración de la UNESCO. Un sentido de paz y tolerancia. Dicho de otra manera, podemos llegar a ser violentos, como la historia demuestra con sus cientos de millones de muertos, pero tenemos los instrumentos, éticos y jurídicos, además de un cerebro que no es violento, para no serlo.

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