Un proyecto técnico, ¿es una mal necesario?


Cuántas veces hemos oído: “Todavía no ha empezado la obra y ya me he gastado un montón de dinero en papeles”. Básicamente se componen de la licencia de obra, que se abona al Ayuntamiento donde se ubique la obra, y a la documentación técnica. Hablaré de esto último.


Como técnico reconozco que muchos de los trabajos que nos llegan son por “imperativo legal”, es decir, que si no lo obligara algún organismo público, probablemente no se realizarían a pesar de su necesidad técnica, de seguridad y de responsabilidad.
Muchas de las personas que se aventuran a realizar una obra para emprender un negocio o cualquier otra actividad creen que la palabra “proyecto” se refiere exclusivamente a la carpeta más o menos extensa que le entrega el técnico. Esto es una parte de todo el proceso y se denomina “documento de proyecto”, que no es más que uno de los entregables de todo el proceso de la obra.

Una de las definiciones de proyecto (ISO 21.500) dice que “un proyecto es un conjunto único de procesos que consta de actividades coordinadas y controladas, con fecha de inicio y fin, que se llevan a cabo para lograr los objetivos propuestos”. El proyecto en su conjunto se puede descomponer en cinco fases, que detallo: INICIO, PLANIFICACIÓN, IMPLEMENTACIÓN, CONTROL Y CIERRE. Esto que parece una especie de galimatías es tan genérico, que cualquier persona que sea organizada y previsora ejecuta en su vida cotidiana.
Pongamos un ejemplo, “vamos a ir de vacaciones”. INICIO: hay que decidir dónde vamos, en qué fecha, cuántos días, cómo vamos a ir y volver y presupuesto. Una vez decidido esto pasamos a la PLANIFICACIÓN: qué cosas nos llevamos, reservamos el hotel, las entradas a los espectáculos a los que queramos asistir, lugares a visitar, comidas, etc. ¡Por fin salimos! IMPLEMETACIÓN: Vamos realizando lo que hemos planificado, salimos a nuestra hora, vamos al hotel, a comer, etc. ¡A disfrutar! CONTROL: Debemos comprobar si nos pasamos con el presupuesto, si vamos bien de tiempo para llegar a su hora a los espectáculos, ajustamos y adaptamos lo planificado con las desviaciones o circunstancias que modifiquen lo planeado (el niño se pone enfermo, un pinchazo de una rueda, etc.). Y ahora la vuelta. CIERRE: Cuando llegamos a casa sacamos nuestras conclusiones de las vacaciones, vemos los vídeos y fotos, qué problemas han surgido, qué cosas no hemos tenido en cuenta en la planificación, etc. Y así, tenerlos presentes en nuestras próximas vacaciones (lecciones aprendidas).
Y terminando, cuántas veces hemos oído “la obra me está saliendo mucho más cara de lo que pensaba”, o “el constructor me dijo que la tenía terminada en dos meses y ya han pasado seis”. En otra ocasión contaré cómo se pueden resolver “estos problemillas”.

 

Jacinto Salas
I.T.I. Director técnico
6TBuild S.L.

 

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