Opinión. Unos padres critican el Servicio Andaluz de Salud

José Manuel Espinosa y Coronada Mateo, de Villafranca de los Barros, padres de una niña de 14 años, denuncian el tratamiento que recibió su hija, que padece diabetes, por parte del Servicio Andaluz de Salud. A continuación pueden leer el artículo íntegro.


Primero de todo, ¡viva Andalucía!, preciosa comunidad autónoma con miles de rincones bellísimos y llena de buenas gentes que no se merece tener un servicio de salud tan escandalosamente mal gestionado.

¿Cómo es posible que Andalucía, con una de las ofertas turísticas mejor y más amplia de toda Europa, no mejore la atención sanitaria que presta sobre todo en las ciudades y zonas costeras, que tanto beneficio dejan a la Comunidad Autónoma?, o es, ¿qué los políticos pretenden allanarle el camino a la sanidad privada descuidando a sus gentes y a los millones de turistas que la visitan?.

No parece una actitud coherente, para el color de los gobiernos autonómicos que han venido mandando en esta comunidad, que actúen liquidando servicios públicos como el sanitario. Terminarán consiguiendo que Andalucía sea vista, por los foráneos, como zona tercermundista en plena Europa, no recomendable como destino turístico ni siquiera para el turismo de baja calidad.

Me explico, pues mi experiencia ha sido nefasta, ya lo fue hace unos años en Fuengirola y ha vuelto a serlo nuevamente en Matalascañas:

El día 27 de agosto, en el centro de atención sanitario de Matalascañas se presentó una turista extremeña, mi hija de 14 años, diabética tipo 1 para dar más detalles, con hiperglucemia, en unos niveles de glucosa en sangre superiores a 350 consecuencia del mal funcionamiento del catéter de su bomba de insulina. La niña estaba de excursión y va acompañada al centro por una monitora que, además, es estudiante de enfermería. Su petición era poder obtener otro catéter o que le proporcionaran insulina rápida para controlar su nivel de glucosa.

La increíble respuesta que le dan es que no conocen ni las bombas de insulina ni los accesorios necesarios para usarlas y ni siquiera tienen insulina rápida para urgencias de hiperglucemias de pacientes diabéticos que pueden derivar rápidamente en comas glucémicos con posibles consecuencias graves para los enfermos. La solución que le sugieren es que se vaya al hospital de Huelva Juan Ramón Jiménez, claro está, por sus propios medios, nada de ambulancia, por lo que tuvieron que tomar un taxi.

El hospital de Huelva, su servicio de urgencias, se encuentra colapsado y parece un hospital de campaña en plena batalla. Tras casi cuatro horas de espera sin ser atendida y, reclamando un simple control glucémico agujas e insulina para corregirse ella misma, tienen que marcharse en busca de una farmacia de guardia para comprar insulina rápida y evitar que sus niveles siguieran subiendo peligrosamente.

Tan sólo obtuvieron, tras muchas protestas, unas cuantas agujas y jeringuillas de las que se usaban a finales de siglo pasado para tratamientos diabéticos.

Hablamos de una niña de 14 años, acompañada de una joven estudiante de enfermería que reclaman atención sanitaria urgente en un Hospital público de una capital de provincia Andaluza y que, primero son ignoradas y después tardíamente mal atendidas sin que ningún profesional sanitario tuviera a bien valorar su situación. La situación pasa de ser vergonzosa a ser escandalosa. Nosotros, sus padres, ante la falta de datos y nombres concretos para denunciar formalmente la situación, solamente podemos mostrar nuestra indignación y asombro ante la situación de la sanidad pública andaluza cuya gestión ha podido derivar en daños graves para la salud de nuestra hija. Sabemos que no son pocos los pacientes que se quejan amargamente de la atención sanitaria de este hospital en concreto, hecho fácilmente constatable en internet y entendemos que nuestra queja pública debe servir para que se busquen soluciones.

Lo primero que queremos conseguir es que los políticos, gestores y profesionales sanitarios andaluces sean conscientes de que están fracasando en su tarea y que están consiguiendo que la salud pública en Andalucía adquiera la peor de las famas posibles.

Esperamos sinceramente que esta queja sea tenida en cuenta para tomar las medidas necesarias y evitar que se produzcan situaciones angustiosas como la que sufrió nuestra hija. Ni los andaluces ni los españoles y extranjeros que acuden a Andalucía, sobre todo en estas fechas estivales, se merecen una atención sanitaria como la sufrida por nuestra hija.

José Manuel Espinosa y Coronada Mateo

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