La vulneración de DDHH en Colombia, protagonista de una exposición y una sesión de cine-fórum en Zafra

Amnistía Internacional Extremadura, en colaboración con el Colectivo Manuel J. Peláez, ha organizado para la este miércoles 14 un acto público en Zafra que tiene como protagonista central la vulneración de Derechos Humanos (DDHH) en Colombia, especialmente como resultado del conflicto armado que asola a este país desde hace más de cincuenta años –el de mayor duración de América Latina– y las consecuencias de los Acuerdos de Paz de La Habana (26 de septiembre de 2016), entre el Gobierno colombiano y las FARC.

El acto tendrá lugar a las 19:00 horas en el CID de Zafra, Mancomunidad Río Bodión (avda. de los Cameranos, 47), y consistirá en la inauguración de la exposición temática de Amnistía Internacional 'Colombia, la paz esquiva', que podrá verse del 14 al 20 de febrero. La muestra plantea el lamento de quienes han sufrido homicidio, tortura, violencia sexual, secuestro, de las personas que fueron obligadas a coger un arma a su pesar…

Más de cincuenta años de conflicto armado han ocasionado, según diferentes fuentes, unas 265.000 personas muertas, 6 millones de desplazadas, unas 45.000 víctimas de desapariciones forzadas… Son solo algunas de las terribles cifras de este enfrentamiento; la inmensa mayoría, civiles y casi la mitad, mujeres.

Desde hace años se habla de paz en Colombia, de una paz transformadora, de negociaciones, de alto el fuego, de acuerdos, de esperanza al fin y al cabo, tras un camino tan largo. Es la mejor de las oportunidades para acabar con décadas de hostilidades e impunidad. Sin embargo, esa paz seguirá siendo esquiva mientras no haya verdad, justicia, reparación y respeto a los DDHH.

Además de la inauguración de la exposición, se celebrará a continuación una sesión de cine-fórum sobre DDHH en Colombia con la proyección del documental 'Huellas que no callan', dirigido por Pablo Tosco y Ander Izaguirre en 2014, que recoge el testimonio de cuatro mujeres que explican en primera persona su historia de lucha, como las de otras miles de mujeres expuestas al conflicto colombiano. En este contexto, la violación de derechos es una práctica habitual, sobre todo hacia las mujeres, usadas a menudo como arma de guerra, víctimas de violaciones y de prostitución forzada.

Esta violencia se utiliza para destruir a las mujeres lideresas, a las que encabezan movimientos políticos, comunidades indígenas y afrodescendientes, asociaciones de víctimas, organizaciones de DDHH, a cualquiera que se enfrente a los paramilitares, las guerrillas o incluso a las fuerzas públicas.

Las mujeres colombianas han reclamado, y continúan haciéndolo, una mayor participación en la toma de decisiones en distintos espacios públicos, políticos, económicos y sociales, así como en los diálogos de paz abiertos entre el gobierno y las guerrillas (FARC y ELN).

 

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