La cooperante fontanesa Elena Álvarez vuelve esta semana a Serbia con la ONG ‘No Name Kitchen’

Ha recaudado más de 2.200 euros para ayudar a los refugiados que atienden, gracias a la Campaña ‘Postales Solidarias’ y a donaciones particulares     

La cooperante fontanesa Elena Álvarez Zambrano regresa esta semana a Serbia para continuar su trabajo como voluntaria en la ONG ‘No Name Kitchen’. Tras pasar un tiempo en la localidad, regresa al lugar en el que ha estado cooperando durante los últimos meses, un pueblecito cercano a la frontera de Croacia, donde ofrecen alimentos, ropa, higiene y apoyo humano a refugiados afganos que quieren cruzar dicha frontera.     

“Estoy deseando volver”, comentaba recientemente esta joven antropóloga social y cultural en Radio La Fuente: “Siempre he querido hacer esto. De hecho, a los 18 años ya participé en un programa de cooperación en Armenia, después viajé a Rusia y también a Serbia. Con ‘No Name Kitchen’ encontré lo que quería, siento que es lo que debo hacer, actualmente es mi lugar en el mundo”.    

Sobre su experiencia allí, relata: “ ardé más de lo me hubiera gustado en adaptarme a cierta jerarquía implícita que hay allí. Porque ellos, que no son refugiados afganos, sino mis amigos, pasan las noches en una fábrica abandonada, mientras que tú vuelves a un centro donde puedes dormir a gusto. Había algo dentro de mí que me hacía sentir mal, el hecho de ir a luchar contra la desigualdad social, y al final llegar a sentirme culpable porque yo podía arroparme por las noches y ellos no. Mi madre me ayudó a llevar esta situación, a enfocarla de otra manera para poder seguir prestando ayuda. También están los compañeros de la ONG, mi otra familia. Lo que más valoro y me tira para regresar, además de mi vocación humanitaria, es el contar con una red afectiva  muy importante, hay mucha sororidad.”    

Durante su estancia en La Fuente, Elena ha conseguido recaudar más de 2.200 euros gracias a la campaña ‘Postales Solidarias /La Fuente con los Refugiados’, y también a donaciones particulares. Por ello, ha expresado públicamente su agradecimiento a todos los que han colaborado para que ese dinero vaya directamente (a través de ella) a cubrir las necesidades básicas de los refugiados.     

También ha agradecido a Joaquín Pascual el poder haber podido compartir sus ideas y sus vivencias en el curso ‘Al encuentro con la cultura”, que éste coordina: “Ya había ofrecido charlas entre cooperantes y profesionales, pero necesitaba hacerlo con otro tipo de público, y en mi pueblo, donde me he sentido respetada y muy bien acogida”.

ORIENTE: UNA INVENCIÓN EUROPEA    

Así, el pasado 15 de enero impartió la charla – coloquio ‘Revisión de la Mirada Occidental sobre las Realidades del Mediterráneo y el Islam/ Oriente: Una Invención Europea’. El objetivo principal era ofrecer “un contradiscurso cultural”, “desmontar la imagen simplista y distorsionada sobre Oriente que tenemos aquí, o al menos invitar a la reflexión".   

“Si tengo que definir Oriente, de la forma más real – afirma Elena rotundamente-  es la de un territorio colonizado: una invención europea. Todo lo que conocemos de Oriente es toda la información que Occidente recabó, en base a intereses  políticos y económicos, sobre todo a finales del S. XIX y principios del S.XX.  Oriente no es la realidad o masa homogénea que ciertas estructuras de poder nos han impuesto, ese estereotipo de un lugar donde todo el mundo tiene la misma forma de pensar, la misma religión , la misma cultura y la misma forma de vivir”.      

Destacó además que “a Oriente no se le ha permitido nunca explicarse. En Oriente hay diversidad de realidades, y de situaciones sobre todo políticas. Pues bien, ellos han intentado acercarse a nosotros,  utilizando nuestro lenguaje para empatizar. Han querido  contarnos que no son tan malos como los pintan y que desean que termine de una vez la política imperialista en sus territorios, algo muy difícil… Ahí tenemos a los americanos, en su afán de imponer su democracia en estos países, imponiendo de paso la idea del Islam como sinónimo de violencia, lo cual no es cierto. Conozco zonas donde cristianos y musulmanes conviven sin problemas, y celebran juntos la navidad o la fiesta del cordero”.     

Elena Álvarez es una humanista comprometida, que suelta perlas como éstas: “Ser inmigrante es una estado de ciudadanía, y punto. Ser refugiado es un estatus temporal y punto, y no tiene nada que ver con la religión o la cultura.  Es que se nos ha creado una imagen del otro interesada, basada en el miedo o la amenaza“.   

“Por ejemplo, cuando pensamos en un inmigrante, inmediatamente pensamos en un perfil determinado, en una persona de color, un extraño que no sabemos cómo se va a integrar... Curiosamente, en las últimas décadas, la mayoría de inmigrantes que se mueven son europeos. Pero nadie piensa en una pareja de suecos,  y también lo son”.    

Por último, expuso que “una frontera es un límite sociopolítico, no un límite natural. Aquí nos parece como un a especie de sacrilegio que se muevan,  se asocia a guerras e inestabilidad política.  Sin embargo, cuando miramos la historia de los dos últimos siglos, comprobamos que esa movilidad es una constante, siempre asociada a intereses del poder”.     

“La propia historia de la humanidad es la de fronteras que se mueven constantemente, de manera que todas las personas que han ido haciendo la historia son o somos migrantes, otra cosa es la cultura del miedo que se nos ha impuesto para no aceptar lo inevitable”.

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