Mariano Blanco reflexiona sobre la importancia de la cooperación internacional

PEQUEÑAS HISTORIAS DE UN CONFINAMIENTO (II)

Mariano Blanco al fondo

“Los de aquí me ocupan. Los de allí me preocupan”

La Gaceta Independiente continúa rescatando para nuestros lectores historias curiosas que se producen en este confinamiento obligado. Hoy les ofrecemos la reflexión de este educador, que fue cooperante en África, y que muchos conocéis ahora en su labor como concejal de Ciudadanos en el Ayuntamiento de Villafranca de los Barros.

A continuación pueden leer íntegramente su reflexión:

Estos días se habla, entre otras cosas, de la vuelta del personal español expatriado, especialmente en países donde la pandemia aún tiene poca incidencia pero que, en cuanto empiece a tenerla, va a ser una tragedia por la precariedad y/o ausencia de sistema de salud en condiciones mínimas.

Vaya por delante que me parece una medida no solo necesaria, sino muy justa. Dejarlos abandonados a una suerte muy complicada sería, como mínimo, de ser muy poco patriotas, cuando no de muy poco agradecidos a esa gente que muestra nuestro espíritu de cooperación, nuestro deseo de desarrollo y nuestra corresponsabilidad de las situaciones de injusticia.

Sé que lo que voy a decir a alguna gente le va a parecer paternalismo, pero no es más que poner los pies en el suelo y mostrar la realidad de la importancia de la tarea de cooperación que realizamos en países en vías de desarrollo.

Estoy nervioso, triste y temeroso de lo que pueda ocurrir a muchas poblaciones de esos países cuando nuestra gente vuelva a España. Y no es porque no tengan capacidad de superar esas situaciones por sí mismos (no dudo de sus capacidades y de su potencialidad de supervivencia mayor que la nuestra ante situaciones límite), sino porque el acceso a determinados servicios se les va a ver muy mermado. Pongo un ejemplo.

Los dos años que estuve en África, desde la misión en la que llevaba a cabo mi tarea, entre otras cosas, teníamos un dispensario de farmacia que abastecía de la medicación básica para determinadas patologías que tienen una incidencia importante en la población como puede ser el paludismo, más barata que lo que cuesta en los hospitales estatales. Eso contando con que el director del hospital de turno no se apropiase de esa medicación y tratase de venderla cuatro o cinco veces más cara, cuando la vendía por dinero. Para que se entienda, el tratamiento del paludismo en la farmacia oficial costaba 4.000 francos CFA. En el dispensario de la misión costaba 1.200 francos CFA,. Se perdía dinero, pero se salvaban vidas, muchas vidas.

Es solo un ejemplo, pero cuando nuestros compatriotas se vuelvan a España, esa población se verá desprovista de esos recursos de manera asequible y la incidencia será terrible.

Puedo resultar paternalista, pero me preocupa la gente muy vulnerable también de lejos. Los míos, los de aquí me ocupan. Los de allí me preocupan.

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