Opinión: ‘El monstruo’

De Gabriel Sánchez Suero, concejal de Villafranca Avanza

Érase una vez, hace mucho tiempo, en un país muy lejano vivía un monstruo que tenía aterrorizados a sus habitantes, pues sus ataques afectaban a un porcentaje nada despreciable de la población. Los gobernantes de este lejano país manifestaban públicamente su rechazo al monstruo y sus ataques, y prometían acabar con él o, al menos, minimizar el daño que causaba a sus gobernados. Por este motivo los aldeanos miraban a los gobernantes con esperanza, aferrándose a sus promesas de ayuda.

 

Pero la ayuda que ofrecían los gobernantes era escasa, apenas unos palos afilados que mantendrían alejado al monstruo poco tiempo. Los aldeanos seguían sufriendo porque esos palos afilados eran insuficientes, y al pedir más ayuda a los gobernantes estos contestaron “ya nos gustaría ayudaros más, pero esto es lo que hay”. Y los aldeanos se sintieron en deuda con sus gobernantes, porque ¿qué más se podría hacer contra el monstruo? La sensación de indefensión era absoluta.

Sin embargo, los gobernantes vivían en altas torres, protegidos no por palos afilados, sino por alambres y muros, por lo que nunca sufrían las consecuencias de los ataques del monstruo. Y los aldeanos ignoraban una realidad aún más terrible y oscura: los gobernantes no veían al monstruo con malos ojos puesto que servía a sus intereses. En efecto, l presencia del monstruo provocaba que una buena parte de la población dependiera de lo gobernantes, aunque sólo fuera por conseguir unos míseros palos afilados. Y todavía se sentían en deuda con ellos.

Érase ya, aquí y ahora, el monstruo del desempleo continúa haciendo estragos. El empleo público con el que los gobernantes pretenden ayudar a los aldeanos acosados por este monstruo se trocea y es insuficiente, mientras ellos viven en altas torres protegidos por muros y alambres.

Y todavía se sienten en deuda con ellos.

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