El Macho Lanú, mitología extremeña para el Museo Histórico-Etnográfico de Villafranca

Así llaman en Las Hurdes a una entidad diabólica de apariencia híbrida con cuerpo de carnero y rostro humano

La Pieza del Mes de Museo Histórico-Etnográfico de Villafranca (MUVI) los ropajes característicos de un elemento principal de la mitología de Las Hurdes, como es el Macho Lanú.

“Fue hace muchos años pero los faunos, sátiros, cabras y cabrones no nos han abandonado. Siguen campando a sus anchas por valles y bosques. Macho Lanú. Así llaman en las Hurdes a una entidad diabólica de apariencia híbrida con cuerpo de carnero y rostro humano y deforme que se alza de forma bípeda sobre sus pezuñas. El Machó Lanú habla siempre con voz estentórea, ronca y atemorizante, una voz del averno que logra paralizar de terror a  aquellos que tienen la desgracia de escucharla.

Antes de aparecer suele levantarse un ligero viento. Los pueblos de Las Hurdes, lo consideran parte de su historia. Testigos, a patadas. O mejor a coces. Uno de ellos fue el tamborilero Jesús Crespo Crespo de La Fragosa, quien cuenta como una madrugada de verano se encuentra  regando su huerto cuando de repente un viento huracanado comienza a resoplar entre los árboles  y una helada se adueña de El Persil, la zona donde se encuentra. Es entonces cuando escucha  la ronca voz del Macho Lanú, y descubre una figura alta que lo observa fijamente desde unas peñas cercanas al camino que lleva a Martilandrán.

Algo muy similar le ocurre en 1965 el hurdano Amador Domínguez, quien contempla como los pinos se retuercen y la tierra se levanta en polvareda por un viento fuerte y frío que precede a la aparición de un gran carnero que se aleja por encima de unas peñas andando sobre dos patas y con un rostro deforme.

Una década más tarde , en 1979  El Tío Eusebio vuelve  por la mañana hacia el Gasco, pasando cerca del Chorro de la Rituera, cargado con helechos para los animales, cuando de repente  le sale al paso un enorme ser parecido a un animal cubierto de pelo muy fino, como una piel que lo cubría todo. El ser bramaba con una voz humana que retumbaba por toda la Sierra de la Corredera, e incluso hubo quien afirmó haber escuchado su voz infernal desde el interior de sus casas, allá en el pueblo.  El Tío Eusebio supo enseguida que era el Macho Lanú, que otros hurdanos han visto en estas zonas de Las Hurdes “desde tiempo de los antiguos”.

 Y es que se sabe de sobra que si alguien se topa con el Macho Lanú, debe huir de inmediato y jamás quedarse para contemplarlo”.

Se trata de una cesión temporal que ofrece José Pedro Domínguez (Centro de documentación de Las Hurdes).

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