Contaminación lumínica y astroturismo

Fuente: turismoextremadura.com

Toda la población tiene un concepto más o menos claro de lo que es la contaminación del agua, la contaminación de la atmósfera, del problema de los residuos urbanos, del reciclaje, etcétera. Sabemos cómo puede afectar todo esto a la biosfera y al deterioro del medio ambiente. Pero, ¿qué es la contaminación lumínica?

El concepto de contaminación lumínica es claro, se trata de la parte de luz que se emite por encima del plano horizontal de las luminarias, especialmente en alumbrado público. La manifestación más palpable es el halo que se ve en la noche sobre las ciudades observadas desde la distancia. Este fenómeno impide ver el firmamento desde el interior de las propias ciudades.

Desde la ingeniería se está poniendo recientemente solución a este problema que no es menor. La necesidad de observar un cielo estrellado por el hombre se ha hecho en la actualidad imposible de satisfacer a los habitantes de las grandes ciudades. Nace lo que se conoce como turismo astronómico o astroturismo.

Evidentemente para poder observar las estrellas hay que desplazarse lejos de los grandes núcleos de población. Y aquí, en Extremadura, tenemos muchos enclaves donde se puede disfrutar de esos cielos que buscan las personas de las grandes ciudades. Para nosotros es casi cotidiano.

Recientemente, el Parque Nacional de Monfragüe ha recibido un certificado de la Fundación Starlight reconociendo su baja contaminación lumínica, avalado además por la Unesco (17.000 Ha libres de contaminación lumínica). Pocos enclaves en España cuentan con este reconocimiento.

Esta garantía de poder visionar un cielo estrellado hace que se genere un turismo de calidad, que está creciendo de forma espectacular. En nuestra región se complementa con el resto de oferta turística.

Al margen de la generación de este nuevo tipo de turismo por la ausencia de contaminación lumínica, se producen otros fenómenos no deseables. El diseño de un mal alumbrado público (la luz se proyecta o refleja fuera de la zona a iluminar) provoca efectos dañinos sobre insectos, que acuden a las ciudades afectando, por tanto, a sus depredadores. El ciclo vital de los árboles de las ciudades se modifica al tener más horas de luz al día. Incluso el ciclo circadiano del hombre (los ritmos circadianos son cambios físicos, mentales y conductuales que siguen un ciclo aproximado de 24 horas y que responden, principalmente, a la luz y la oscuridad en el ambiente de un organismo), se ve modificado.

Ya se están mitigando estos efectos al cambiar los alumbrados públicos en nuestros pueblos y ciudades. Parece una avalancha la cantidad de luminarias públicas que se están cambiando ahora a tecnología LED, no siempre de forma acertada. Está primando el ahorro energético sobre los parámetros lumínicos, básicamente por no hacerse previamente un estudio por parte de alguna ingeniería que aporte la solución más idónea en cada caso.

Jacinto Salas
Director Técnico 6Gbuild

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